Traducido del original en rumano.
Día 14: Akureyri, Islandia
3 de agosto de 2025
Día 14 — Akureyri, Islandia. Lo que más me gusta de este barco es que desde la Cubierta 9 (la cubierta solar, la más alta, con las tumbonas) se ve y se oye perfectamente todo lo que hacen el capitán y su ayudante desde el alerón del puente, una cubierta más abajo, durante las maniobras de fondeo o atraque, que nunca nos perdemos.
Es absolutamente fascinante observar la interacción entre el capitán y su mano derecha, el primer oficial, durante las maniobras. El capitán tiene la cabeza como sobre un cardán giratorio, mirando siempre en todas direcciones, por encima de un hombro y luego del otro, como Messi en el campo de fútbol, siempre buscando pistas sobre lo que está haciendo su barco en cada momento.
El primer oficial conoce a su capitán de memoria y no necesita palabras. El capitán solo le lanza una mirada y el segundo sabe pedir por radio:
"Starboard anchor, status update!"
El jefe del grupo de marineros responsable del ancla de estribor responde de inmediato:
"Five shackles, two in the water, up and down!"
Estoy inventándome los números ahora mismo, no sé si tienen sentido o no, pero sé lo que el capitán quiere saber: ¡qué está haciendo la cadena!
1 grillete = unos 30 metros de cadena de ancla. Cuántos hay disponibles, cuántos metros ya están en el agua, algo por el estilo. "Up and down" supongo que significa que la cadena no está tensa, que se mueve libremente arriba y abajo.
El capitán agita brevemente la mano, como espantando una mosca. El segundo sabe qué hacer y ordena por el walkie-talkie:
"One more shackle in the water!"
"One more shackle in the water", llega al instante la confirmación del marinero por radio, y enseguida se oye el traqueteo de la cadena: otros 30 metros más en el agua.
Todo esto mientras el barco se mueve imperceptiblemente lento hacia atrás y de lado hacia el muelle, un muellecito pequeño y modesto, demasiado pequeño para semejante barco (que en realidad tampoco es tan grande, comparado con otros cruceros).
Un procedimiento de atraque a la "romano-católica", ya lo he visto en Grecia y Croacia, se deja el ancla en el agua y se retrocede hacia el muelle. Siempre lo había visto con barcos pequeños, pero nunca antes con un barco tan grande, y con el muelle de lado, no por popa.
"¡Midship!", grita el capitán.
"¡Midship!", se oye de inmediato una voz de mujer joven desde el puente, que confirma al capitán que el timón está ahora en posición neutra, en el centro del barco, ni a estribor ni a babor.
Más tarde la joven sale también al alerón del puente, por unos segundos. Parece griega, pelo negro y mirada despierta, uniforme impecable, me pregunto qué función tiene en el puente y cuál es su historia, dónde habrá nacido, si viene de una familia de navegantes como el capitán, que sé que es capitán de tercera generación en su familia, dónde habrá estudiado y cuántos años de formación habrá hecho y en qué condiciones hasta llegar a ser "la responsable del timón" en un crucero con varios miles de personas a bordo.
Una vez terminada la maniobra, y cuando se calman los ruidos y las órdenes, pide otra actualización de estado, esta vez del equipo que baja con una grúa la enorme pasarela hasta el muelle, para que los turistas puedan desembarcar e invadir, durante unas horas, algún pueblecito pobre con menos habitantes que turistas hay a bordo del barco, un pueblo que mientras tanto vive de la venta de recuerdos, de tours guiados a atracciones locales, museos, ballenas, curiosidades, etcétera, y que hace tiempo ya se ha acostumbrado a que, durante la temporada, puedan verse invadidos, eh… visitados, por dos o tres cruceros a la vez cada día.
Tampoco hoy somos el único crucero en puerto, el que tenemos al lado es el doble de grande y lleva el doble de turistas, y prácticamente, hablando en términos estadísticos, si paras a alguien por la calle en el pueblo para preguntarle algo, tienes muchas más probabilidades de parar a un turista de crucero que a un local (los locales probablemente se esconden en casa hasta que nos vayamos, de todos modos).
"¡Rudder outside!", grita el capitán.
"¡Rudder outside!", confirma la joven oficial desde el puente.
Actualización desde la pasarela: ¡falta medio metro más para poder fijar la pasarela al muelle! El capitán pone los ojos en blanco levemente e intercambia una mirada rápida con el segundo, y luego ambos siguen con las órdenes y maniobras hasta que la pasarela queda fijada de forma segura.
Después el ya familiar tono de aviso y se oye la voz del director de crucero por los altavoces: "son tal hora, el tiempo está así y asá, les deseamos un buen día y muchas experiencias inolvidables en este pueblecito, no olviden volver antes de las 5:30, se permite el desembarco a partir de este momento."
El capitán revisa una vez más los controles del alerón de babor del puente, tira sobre ellos la capota metálica que los protege de los caprichos del mar cuando no están en uso en mal tiempo, y se enciende con calma un cigarrillo:
"¡Controls inside!"
"¡Controls inside!", confirma la joven oficial desde el puente.
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