Traducido del original en rumano.
Día 12: El mar de Groenlandia
30 de julio de 2025
Día 12 — El mar de Groenlandia. Hablando del Polo Norte: durante un paseo por la Cubierta 4 me di cuenta de que todos los demás paseantes daban vueltas en la misma dirección que nosotros: en sentido antihorario. Y sonreí, satisfecho de que nuestro movimiento estuviera en armonía con el orden cósmico del sistema solar.
Porque, salvo un par de accidentes que dejaron a algunos planetas más o menos inclinados de lado (23,5° en el caso de nuestro planeta, razón por la cual no hemos vuelto a ver la oscuridad nocturna desde que cruzamos el círculo polar ártico hace más o menos una semana, porque es verano y el eje terrestre está inclinado con el norte hacia el sol, mientras que el terminador, la frontera entre el día y la noche, se mantiene vertical respecto al plano del sistema solar y queda fuera del círculo polar ártico independientemente de la rotación de la Tierra sobre su propio eje, ¡y llevamos ya una semana dentro del círculo polar ártico!), o sea que, con algunas excepciones, casi todo en nuestro sistema solar, desde nuestra perspectiva en el hemisferio norte, o desde una perspectiva cósmica por encima del Polo Norte: todo gira en sentido antihorario.
Nuestro planeta alrededor de su propio eje, nuestro planeta alrededor del sol, la Luna alrededor de su propio eje, la Luna alrededor de la Tierra, el resto de los planetas alrededor de sus propios ejes, el resto de los planetas alrededor del sol, ¡incluso el propio Sol alrededor de su propio eje! Excepciones notables son Venus, que gira "al revés" pero muy lentamente sobre su propio eje, aunque de forma normal alrededor del sol, y Urano, que recibió un golpe de lado y gira tumbado. Porque los accidentes son una verdad universal.
Por supuesto, visto desde encima del Polo Sur, porque en el espacio no existe el arriba ni el abajo, y cuando estás "debajo del Polo Sur" en el espacio en realidad sigues estando "encima" de él, todo es al revés: todo gira en sentido horario.
Así que si alguna vez te pierdes en el espacio y no tienes claro si estás "encima" o "debajo" del sistema solar, es muy sencillo: te fijas en cómo gira todo y lo sabes al instante: sentido horario, estás en el sur. Sentido antihorario, estás en el norte.
Ahora viene la pregunta aún mejor: ¿y si estás todavía más perdido y miras un sistema solar completamente distinto, no el nuestro? ¿Cómo funciona ahí? Digamos que descubres un planeta nuevo y observas cómo gira, pero no sabes nada más sobre él, ¿cómo sabes dónde está su Polo Sur y dónde su Polo Norte?
¡Muy sencillo! Ahora os voy a dar un método que jamás olvidaréis y con el que siempre sabréis dónde está el Polo Sur y el Polo Norte de cualquier planeta u otro cuerpo celeste del universo, y nunca más os podréis perder. Todo lo que tenéis que hacer es seguir estos pasos:
1. Dadle a "me gusta" en esta publicación 😉
2. Fijaos bien en lo que acabáis de hacer: le habéis mostrado vuestra aprobación con un gesto de la mano derecha, con el puño cerrado y el pulgar hacia arriba. ¿Correcto? ¡Cerrad el puño derecho, extended el pulgar hacia arriba y miradlo bien!
3. Imaginad que vuestro puño es el nuevo planeta desconocido que habéis descubierto, ¿vale? Pues bien: la curvatura de vuestros dedos indica la dirección en la que gira ese planeta sobre su propio eje. Y el pulgar extendido hacia arriba indica la dirección del Polo Norte en ese planeta.
Se llama la "regla de la mano derecha", y es válida para cualquier objeto del universo, desde el asteroide más pequeño hasta la galaxia más grande.
Por un momento creí que también era válida para los paseantes en la cubierta de un crucero en las aguas del norte, dentro del círculo polar ártico, y que los paseantes, conectados de alguna manera con el universo, sentían a nivel molecular esta directiva universal que rige nuestro sistema solar desde hace 4500 millones de años, desde que se formó a partir de una nube de polvo primordial que giraba en esa misma dirección, y no tenían más remedio que respetarla.
Pero en realidad, como suele pasar en la vida, el principio lógico llamado "navaja de Ockham" nos dice que la explicación más simple suele ser la correcta.
Y la explicación más simple se me hizo evidente en la siguiente vuelta: un cartel en la pared que indica la dirección a seguir para los corredores. Que, aunque no es de extrañar en un barco lleno de alemanes, respetan todos, no solo los corredores.
Pero ahora me quedo pensando, con un té de jengibre en medio del mar de Groenlandia: quien puso ese cartel ahí y decidió establecer la dirección de las carreras en sentido antihorario… ¿lo habrá sentido también a nivel molecular?
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